14-06-07. Nanuya Lailai (Fiji) 20 Junio 2007
Posted by Jorge y Laura in Islas Fiji.trackback
Esta mañana hemos visitado con Jioji, uno de los empleados del hotel, su pueblo. Está en la isla que tenemos enfrente de la playa, muy cerca, a unos cinco minutos en barca motora. Se llama “Matacawa Levu Village“. Hemos aprendido unas cuantas cosas de la cultura de Fiji.
Comenzamos con una visita al jefe del pueblo, donde viven unas 160 personas, a quien siguiendo la tradición, debíamos pedir permiso para visitar su pueblo. El proceso de sucesión del jefe, como nos contó Jioji después, es hereditario y vitalicio.
Es costumbre, también, llevar un regalo al jefe del pueblo, que suele ser una raíz de “kava” (con la que hacen un licor). En nuestro caso Jioji se había ocupado de ello, la había preparado envuelta en un papel de periódico y atado con cuerdas.
Siguiendo sus tradiciones, en lugar de llamar a la puerta, dijimos en alto desde fuera “dua, dua, dua”. El jefe nos respondió lo mismo, para darnos a entender que éramos bienvenidos y nos podía recibir.
Entramos descalzos (es ofensivo entrar con calzado en casa de alguien) y nos sentamos en el suelo, al igual que hizo él. Se trataba de un señor de unos 70 años, tío de Jioji. Ambos comenzaron una pequeña ceremonia, en la que explicaba el motivo de la visita, le entregaba el regalo y el jefe lo agradecía. Todo esto era en fijiano y parecía, por la entonación, un conjunto de fórmulas tradicionales, dichas de memoria.
Después de la ceremonia el jefe se dirigió a nosotros en inglés, agradeciendo la visita y preguntándonos a cada uno por nuestro país de origen (en el grupo de la visita sólo éramos cinco personas).
La casa donde el jefe nos recibió, que no es en la que vive, estaba adornada con cuadros de retratos familiares y de diversos momentos de su vida (de estudiante, en el ejército, fotos con su familia, etc), así como varios motivos religiosos (cuadros y tapices). En este pueblo practican la religión cristiana metodista.
Nos despedimos del jefe y Jioji nos llevó a la iglesia, probablemente porque era el único sitio donde podíamos sentarnos, donde nos contó detalles de la vida del pueblo, como su población, de qué viven (fundamentalmente del turismo, trabajando en hoteles de islas vecinas), dónde tienen el colegio los niños, el sistema de elección del jefe, etc. También nos contó que la mitad del dinero que nos costó la visita se lo había dado al jefe junto con el regalo y la otra mitad era para el transporte y gastos varios, como un porcentaje que se queda el hotel. Nos sorprendió la transferencia de Jioji, todo lo contaba con mucha naturalidad y agradeció muchas veces la contribución económica que hacíamos a su gente.
Para finalizar la visita fuimos a ver a dos señoras que hacen collares, abanicos de hojas de palmera y otros recuerdos de Fiji. Eran muy baratos y compramos varios recuerdos.
Ya de vuelta a nuestra isla, Nanuya Lailai, nos entregamos a la dura tarea de tostarnos por ambos lados.
Después de comer hicimos snorkel durante un rato, cerca de la playa. Ya habíamos visto muchos peces y hasta algún calamar por la zona de la orilla, pero al acercarnos a la zona de coral, la vida marina era mucho más abundante. Había peces de muchos colores diferentes, desde muy pequeños a algunos de unos cuarenta centímetros de longitud.
También había estrellas de mar, de color azul muy intenso, y plantas y algas muy variadas. Sólo habíamos visto algo así en una ocasión, en Tioman (Malasia), pero allí el agua no estaba tan clara como aquí y era necesario adentrarse más en el mar para encontrar coral.
El resto de la tarde lo dedicamos a tomar el sol, bañarnos y beber en la playa algún cóctel, hasta la puesta de sol, hoy especialmente bonita.
Hemos cenado cangrejo local, algo más grande que el buey de mar gallego. Hemos tomado uno cada uno, acompañado de vino blanco. Todo estaba muy bueno.
Comentarios»
No comments yet — be the first.